Una familia que decide ordenar su patrimonio tiene que elegir entre montar una estructura propia o compartirla con otras familias. La decisión depende menos del tamaño del patrimonio que de su complejidad, del control deseado y de la implicación de la familia.
Una vez decidido que necesita una estructura para gestionar su patrimonio, la familia se enfrenta a una segunda elección: crear su propio family office, con equipo dedicado, o incorporarse a un multi-family office que sirve a varias familias. Ambos modelos hacen el mismo trabajo esencial. Difieren en el coste, el control y la forma en que la familia se relaciona con quien gestiona su patrimonio.
El family office propio
Ventajas
- Control total sobre la estrategia, el equipo y las prioridades.
- Máxima confidencialidad. Nadie fuera de la familia y del equipo conoce el patrimonio.
- Personalización completa, incluidos servicios poco habituales: gestión de colecciones, apoyo a proyectos filantrópicos, asuntos personales de la familia.
- Alineación: el equipo trabaja solo para la familia.
Inconvenientes
- Un coste fijo elevado, que solo se diluye con patrimonios muy grandes.
- Dificultad para contratar y retener profesionales cualificados en una estructura pequeña.
- Riesgo de aislamiento: sin comparación con otras familias, es más difícil saber si se está haciendo bien.
- Un gobierno exigente: alguien de la familia tiene que supervisar al equipo.
El multi-family office
Ventajas
- Costes compartidos y, por tanto, acceso a profesionales y sistemas que una familia sola no podría justificar.
- Acceso a oportunidades de inversión que surgen de la escala y de la red de varias familias.
- Experiencia acumulada con situaciones parecidas en otras familias.
- Flexibilidad: se puede empezar con un alcance reducido e ir ampliándolo.
Inconvenientes
- Menos control y menos personalización.
- Posibles conflictos de interés, sobre todo si el multi-family office pertenece a un banco o cobra comisiones por productos.
- Atención compartida con otras familias.
Cómo elegir
- Tamaño y complejidad. Un patrimonio muy grande y complejo (varias empresas, muchos inmuebles, varias jurisdicciones) justifica con más facilidad una estructura propia.
- Control deseado. Las familias que quieren decidirlo todo prefieren el modelo propio; las que quieren delegar prefieren el compartido.
- Implicación de la familia. Un family office propio exige que alguien de la familia tenga tiempo y competencia para supervisarlo.
- Independencia. En cualquier modelo, conviene saber cómo se remunera a quien gestiona y si tiene productos propios que colocar.
Un camino gradual
Muchas familias empiezan con un multi-family office o con un asesor independiente y, a medida que crecen el patrimonio y la complejidad, construyen una estructura propia, a veces manteniendo el multi-family office para funciones concretas. No es una decisión para siempre, y empezar por el modelo más ligero reduce el riesgo de montar una estructura cara antes de saber exactamente para qué se necesita.
GestInvest ayuda a las familias a elegir y montar el modelo adecuado, y actúa como asesor independiente en decisiones de inversión y de liquidez. Conozca nuestros servicios de family office o lea cuándo tiene sentido un family office.
Preguntas frecuentes
¿Puede un multi-family office ser independiente de los bancos?
Sí. Hay multi-family offices independientes, remunerados solo por las familias, y otros vinculados a entidades financieras. Conviene saber cuál es el caso.
¿Podemos cambiar de modelo más adelante?
Sí. Es habitual empezar en un modelo compartido y pasar a una estructura propia, o al revés, a medida que la familia cambia.
¿Qué servicios debemos exigir en cualquier modelo?
Una visión consolidada del patrimonio, una estrategia de inversión por escrito, información periódica e independencia en la selección de productos y gestores.
